Tlaxcala, 30 de abril de 2026. — El sol no vino a visitar. Vino a gobernar. Con sonrisa amplia y discurso repetido —“¡calorcito rico para todos!”—, el astro rey se ha instalado en el cielo tlaxcalteca como político en plena gira, repartiendo rayos UV extremos y temperaturas que oscilan entre los 30 y 35 °C en gran parte del estado.
Mientras tanto, la gente —campesinos, maestros, vendedores ambulantes, estudiantes— camina bajo sombrillas deshilachadas, gorras desteñidas y botellas de agua que se calientan en la mano. El golpe de calor acecha en silencio: mareos, náuseas, piel que arde. Protección Civil lo advierte, pero el sol sigue sonriendo.
Calles que parecen horno
En las calles de Tlaxcala capital, Apizaco y Huamantla se repite la misma escena absurda: cuerpos que se encogen buscando sombra, mientras el pavimento devuelve el calor como un horno. Las macetas de las ventanas se marchitan en horas. Los perros jadean bajo los portales. Y el río Zahuapan, testigo mudo, refleja un cielo demasiado azul, demasiado cruel.
Este no es solo clima. Es metáfora: un poder que promete bienestar y entrega agotamiento. Un “calor de hogar” que deja ampollas.
Datos duros para el lápiz
- Temperaturas máximas esperadas: 30-35 °C.
- Índice UV: extremo, con riesgo alto de quemaduras en minutos.
- Población vulnerable: niñas, niños, adultos mayores y trabajadores al aire libre.
- Recomendaciones oficiales: usar ropa ligera, hidratarse constantemente y evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas.
Pero la realidad es más elocuente que cualquier boletín: Tlaxcala se derrite bajo un sol que, como tantos gobernantes, promete mucho y refresca poco.










