Lizeth Cuahutle
Durante apenas dos meses al año, los bosques de Nanacamilpa y Calpulalpan se convierten en uno de los principales atractivos naturales de Tlaxcala, pero detrás del espectáculo nocturno de las luciérnagas existe una actividad económica que depende de unas cuantas semanas de alta demanda.La temporada 2026 arrancó el pasado 10 de junio y concluirá el 9 de agosto.
Para este periodo, autoridades turísticas proyectan la llegada de más de 120 mil visitantes a los 23 centros de avistamiento certificados ubicados en la región poniente del estado, con una derrama económica estimada de 65 millones de pesos.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, del total de visitantes previstos, alrededor de 25 mil turistas permanecerían al menos una noche en la zona, mientras que cerca de 95 mil serían excursionistas, es decir, personas que realizan la visita sin hospedarse.
Aunque la temporada ya se encuentra en marcha, hasta ahora no existe un reporte público con el número acumulado de visitantes que han acudido durante 2026.
Prestadores de servicios han señalado que el comportamiento de la afluencia ha sido variable y que esperan un mayor repunte durante julio y las vacaciones de verano, cuando tradicionalmente aumenta la llegada de familias y grupos turísticos.
El fenómeno natural representa una fuente de ingresos para habitantes de la región, donde participan operadores de recorridos, propietarios de cabañas, restaurantes, comerciantes y productores locales que durante estas semanas concentran parte importante de sus ventas anuales.
Pero el atractivo también implica un desafío mantener el equilibrio entre turismo y conservación. Las luciérnagas requieren condiciones específicas para reproducirse, como humedad, oscuridad y un ecosistema forestal con poca alteración, por lo que los centros de avistamiento han establecido medidas como limitar luces artificiales, evitar ruido excesivo y controlar el ingreso a los senderos.
La temporada 2026 cuenta con recorridos en zonas boscosas de Nanacamilpa y Calpulalpan, municipios donde esta actividad se ha convertido en un referente del turismo de naturaleza en Tlaxcala.
Más allá de las fotografías del bosque iluminado, la temporada representa para muchas familias una oportunidad económica temporal sin embargo, también abre la discusión sobre cómo garantizar que el crecimiento turístico no termine afectando el ecosistema que hace posible la presencia de las luciérnagas.
Mientras avanzan las últimas semanas de avistamiento, prestadores y comunidades esperan que el periodo vacacional permita alcanzar las expectativas planteadas para este año y que el fenómeno continúe siendo uno de los principales atractivos naturales del estado.













