Este 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la realidad de Tlaxcala obliga a mirar más allá de las estadísticas y poner en el centro a las familias que continúan buscando a sus seres queridos.
Aunque Tlaxcala se mantiene entre las entidades con menor número de personas desaparecidas del país, los registros muestran una tendencia preocupante. De acuerdo con el Informe Estatal de Personas Desaparecidas 2026 de Red Lupa, elaborado por el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, al 16 de mayo de 2026 se contabilizaban 217 personas desaparecidas en la entidad, frente a 158 registradas en 2025.
La problemática también alcanza a niñas, niños y adolescentes. Entre enero y el 16 de mayo de este año se registraron nuevos casos y 31 personas tenían menos de 18 años al momento de su desaparición, de acuerdo con el mismo informe.
Los casos tampoco se concentran en un solo punto del estado. Apizaco registra 28 casos y Tlaxcala capital 27, seguidos por Calpulalpan, con 12, y San Pablo del Monte, con 11.
El contraste entre las cifras oficiales y los registros de organizaciones y colectivos mantiene abierta la discusión sobre la dimensión real del problema y la capacidad de las instituciones para atenderlo.
Este 30 de agosto no debería ser solamente una fecha conmemorativa. Detrás de cada registro existe una persona, una familia y una búsqueda que continúa. Son madres, padres, hermanos e hijos que siguen esperando respuestas y exigiendo que sus seres queridos sean localizados.
Mientras ellos no vuelvan, la búsqueda no termina. La exigencia de las familias permanece: investigaciones eficaces, búsquedas inmediatas, verdad, justicia y acompañamiento para quienes enfrentan la ausencia de un ser querido.
Porque ser uno de los estados con menos desapariciones del país no significa que el problema sea menor ni que pueda ser ignorado.










