Fabiola Márquez
Mientras el gobierno municipal de Calpulalpan mantiene el cobro a comerciantes por concepto de instalación en espacios públicos, el alcalde José Manuel Jiménez del Razo aseguró que el comercio informal no es una responsabilidad directa del ayuntamiento, lo que ha generado cuestionamientos entre sectores de la población y los propios tianguistas.
Las declaraciones del presidente municipal surgieron al referirse al reordenamiento del tianguis semanal, proceso que, según afirmó, presenta un avance del 90 por ciento y únicamente enfrenta la resistencia de “dos o tres” comerciantes.
Jiménez del Razo defendió la reubicación del mercado al señalar que su permanencia en las calles del centro afectaba la movilidad de peatones, estudiantes de al menos siete instituciones educativas y del transporte público, por lo que sostuvo que no habrá marcha atrás en la decisión.
Sin embargo, la postura del edil ha sido señalada como contradictoria, pues mientras afirma que el comercio informal no corresponde al ámbito de responsabilidad municipal, la administración sí mantiene mecanismos de cobro y regulación para quienes ejercen esta actividad, incluyendo cuotas por instalación en espacios destinados al comercio temporal.
A la inconformidad por la reubicación se suma la situación que enfrentan algunos comerciantes dedicados a la venta de frutas y verduras, quienes aseguran haber registrado pérdidas económicas importantes.
Algunos de ellos llegan con camiones completos de mercancía perecedera y, ante la disminución de ventas derivada del cambio de ubicación, se han visto obligados a rematar sus productos a precios muy por debajo de su valor comercial o incluso regalarlos para evitar pérdidas totales.
Los comerciantes consideran que estas acciones reflejan la difícil situación que atraviesan y buscan llamar la atención de las autoridades municipales para que exista un mayor respaldo al sector, incluyendo la habilitación de espacios adecuados que les permitan desarrollar su actividad económica en condiciones favorables y con garantías para mantener sus ingresos.
Para diversos comerciantes, esta situación evidencia una doble postura: por un lado, el ayuntamiento obtiene ingresos derivados de la actividad comercial y, por otro, busca deslindarse de la obligación de atender las problemáticas que enfrenta el sector.
El alcalde sostuvo que durante la reubicación se realizaron inversiones en alumbrado público, sanitarios y pavimentación en la nueva zona destinada al tianguis, aunque reconoció que no se trata de un proyecto integral de mercado, sino únicamente de una estrategia de reordenamiento.
Asimismo, aseguró que el diálogo con los comerciantes continuará durante el resto de su administración, aunque reiteró que la decisión de retirar el tianguis de las calles del centro es definitiva, una postura que mantiene inconformes a quienes afirman que el reordenamiento no ha ido acompañado de soluciones suficientes para garantizar la viabilidad económica de decenas de familias que dependen del comercio informal.












