Lizeth Cuahutle
Mientras gran parte de Tlaxcala apenas comienza a despertar, desde las 7:00 de la mañana decenas de personas recorren los pasillos de los mercados de ropa de segunda mano en busca de prendas de calidad a bajo costo.Comerciantes consultados por este medio señalaron que, en una jornada que concluye entre las 4:00-5:00pm , algunos puestos pueden registrar ventas de entre 9 mil y 10 mil pesos, dependiendo de la temporada y la afluencia de compradores.
Aunque estas cifras corresponden a testimonios de vendedores y no a estadísticas oficiales, reflejan el dinamismo de este mercado.
La ropa de paca dejó de ser una alternativa exclusiva para quienes buscan ahorrar hoy son jóvenes, estudiantes, trabajadores e incluso revendedores quienes buscan prendas de marcas como Levi’s, Calvin Klein, Nike, Adidas o Zara por una fracción de su precio original.En los puestos pueden encontrarse prendas desde 20 pesos hasta 200 pesos, por lo que con un presupuesto de entre 500 y 700 pesos es posible adquirir varias piezas, una diferencia considerable frente a los precios de tiendas convencionales.
El crecimiento de este mercado también ha sido impulsado por redes sociales como TikTok e Instagram, donde el llamado «thrifting» ha popularizado la compra de ropa de segunda mano como una alternativa de moda, ahorro y reutilización.
Aunque en Tlaxcala no existen cifras oficiales sobre la derrama económica de este sector, Data México reporta que el intercambio comercial relacionado con textiles y ropa usada superó los 3 mil millones de dólares en 2024 además, el comercio minorista de ropa y accesorios reúne 247 mil 700 unidades económicas y genera alrededor de 402 mil empleos en el país.
Gran parte de la mercancía proviene de centros de clasificación en Estados Unidos y Canadá, donde se seleccionan prendas usadas, devoluciones comerciales y excedentes de inventario antes de su distribución en México.
Además del ahorro, este mercado ha dado paso a una economía de reventa mediante plataformas digitales y bazares, donde algunas prendas adquieren un mayor valor tras su selección y acondicionamiento.
Especialistas recomiendan revisar el estado de las prendas y lavarlas o desinfectarlas antes de utilizarlas.
Más allá del ahorro, la ropa de segunda mano se ha consolidado como una opción de consumo entre distintos sectores de la población, reflejando cambios en los hábitos de compra y en la forma de acceder a prendas de calidad.













