J. Castillo
A casi un año de asumir la dirigencia estatal del PRI en Tlaxcala, Enrique Padilla Sánchez insiste en la “renovación y reorganización” del partido, pero su gestión sigue sin reflejar resultados visibles para la ciudadanía.
Aunque recorre municipios y habla de fortalecer liderazgos, su labor se ha quedado en lo interno del tricolor, sin propuestas claras ante los problemas reales del estado.
Padilla reconoce que “al PRI no le alcanza para ir solo” rumbo a 2027, una frase que muchos interpretan como síntoma de debilidad política. Además, su falta de postura en temas sensibles como seguridad o desarrollo social refuerza la idea de un liderazgo más discursivo que efectivo.
Entre los tlaxcaltecas, la percepción es clara: el PRI sigue hablando de cambio con los mismos métodos de siempre. Para recuperar credibilidad, Padilla deberá pasar de las reuniones partidistas a acciones concretas que reconecten con la gente.












