Fabiola Márquez
La inconformidad social en la comunidad de Acuitlapilco, Tlaxcala, ha escalado en los últimos días, luego de que habitantes manifestaran abiertamente su rechazo hacia la presidenta de comunidad, María Luisa Cuapio Carrillo, a quien acusan de una serie de omisiones, malos tratos y presuntas conductas que han agravado la crisis del suministro de agua potable.
De acuerdo con denuncias de pobladores, el conflicto tiene como eje central la problemática del pozo “Meztli”, una fuente clave para el abastecimiento del vital líquido en la comunidad.
Señalan que, pese a la urgencia del problema, la autoridad comunitaria no solo dejó de atender la situación, sino que habría actuado con indiferencia, evasivas y, en algunos casos, entorpeciendo cualquier intento de solución.
Vecinos afirman que, en múltiples ocasiones, buscaron el diálogo con la presidenta para exponer la gravedad del desabasto de agua; sin embargo, aseguran que no obtuvieron respuestas claras ni acciones concretas.
Por el contrario, acusan que se les negó información relevante sobre el estado del pozo y las gestiones realizadas, lo que generó mayor incertidumbre y molestia entre la población.
A este escenario se suman señalamientos delicados por parte de los inconformes, quienes han denunciado en repetidas ocasiones ante distintas instancias a la presidenta de comunidad, así como a integrantes de su familia, particularmente a sus hijos, por presuntas agresiones hacia habitantes.
Estas acusaciones han elevado el nivel de tensión, al grado de que algunos pobladores advierten que responsabilizan directamente a Cuapio Carrillo de cualquier daño o agresión que pudiera sufrir algún miembro de la comunidad.
Los habitantes también reprochan que la presidenta no habría informado de manera oportuna al alcalde de la capital tlaxcalteca sobre la magnitud del problema del agua, lo que consideran impidió que se activaran mecanismos de apoyo o intervención institucional para atender la crisis.
Esta omisión, dicen, retrasó posibles soluciones y prolongó el desabasto que afecta a decenas de familias.En medio de este clima de descontento, la comunidad de Acuitlapilco exige una respuesta inmediata por parte de las autoridades municipales y estatales.
Piden que se investiguen a fondo las denuncias presentadas, se esclarezcan los señalamientos de abuso y se tomen medidas para garantizar tanto la seguridad de los habitantes como el acceso al agua potable.
Asimismo, los pobladores demandan un cambio en la forma de gobernar la comunidad, con mayor apertura al diálogo, transparencia en la toma de decisiones y un trato digno hacia la ciudadanía.
Advierten que, de no ser escuchados, podrían intensificar sus acciones de protesta para visibilizar la problemática.
La situación en Acuitlapilco refleja un conflicto que no solo gira en torno al acceso a un recurso básico, sino también a la exigencia de rendición de cuentas y respeto por parte de sus autoridades, en un contexto donde la confianza institucional parece estar cada vez más deteriorada.













