La crisis generada por la reubicación del tradicional tianguis de los lunes en Calpulalpan ha escalado a un punto que comerciantes y ciudadanos ya califican como un problema de ingobernabilidad, señalando directamente al presidente municipal, José Manuel Jiménez del Razo, por una serie de decisiones que consideran improvisadas y perjudiciales.
Lo que inicialmente fue presentado por el alcalde como un proyecto de ordenamiento urbano terminó por detonar un conflicto social que, lejos de resolverse, se ha intensificado con el paso de las semanas.
El primer punto de quiebre ocurrió el pasado 6 de abril, cuando el edil determinó cancelar de manera unilateral la instalación del tianguis en su ubicación habitual con más de cuatro décadas de tradición en el centro del municipio bajo el argumento de una supuesta falta de respeto por parte de los comerciantes.
Posteriormente, el gobierno municipal anunció su reubicación para el 27 de abril en la colonia El Mirador, tras mesas de diálogo que incluso fueron difundidas en redes sociales. Sin embargo, los acuerdos no lograron consolidarse y generaron mayor inconformidad entre los tianguistas.
A esto se sumó la realización de una consulta ciudadana el 26 de abril, la cual fue cuestionada por diversos sectores, al considerar que se trató de un ejercicio tardío que buscaba legitimar una decisión previamente tomada.
La tensión alcanzó un nuevo nivel este 4 de mayo, cuando comerciantes denunciaron el cierre de avenidas donde tradicionalmente se instalaban, lo que les impidió trabajar y obtener ingresos.
De acuerdo con los inconformes, estas acciones tendrían como objetivo la implementación de parquímetros en la zona centro, medida que afirman responde a intereses recaudatorios más que a una mejora en la movilidad.
La inconformidad no solo se limita a los comerciantes, sino que ha comenzado a extenderse a otros sectores sociales y productivos del municipio, quienes advierten afectaciones económicas directas a decenas de familias que dependen del comercio informal.
Ante este panorama, los afectados hicieron un llamado urgente a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, así como al Congreso del Estado y a la Secretaría de Gobernación, para que intervengan y frenen lo que califican como abusos de autoridad.
“Se está afectando nuestro derecho al trabajo y el sustento de nuestras familias”, señalaron representantes del tianguis, quienes además advirtieron que, de no obtener una respuesta pronta, intensificarán sus movilizaciones en los próximos días.
El conflicto en Calpulalpan pone en evidencia la falta de consensos y la fragilidad en la conducción política municipal, en un contexto donde las decisiones públicas, lejos de generar orden, han derivado en confrontación social.













