Tlaxcala registra 16.2 litros de consumo per cápita y una edad de inicio que baja hasta los 10 años.
Fabiola Márquez
El consumo de alcohol en Tlaxcala dejó de ser un problema aislado para convertirse en una crisis permanente que atraviesa comunidades rurales y urbanas. Datos oficiales muestran que el estado registra uno de los niveles más altos de consumo per cápita del país y una creciente normalización del alcohol en espacios públicos.
De acuerdo con cifras citadas por medios locales con base en datos del INEGI, en Tlaxcala se consumen 16.2 litros de alcohol por persona al año, una de las cifras más altas a nivel nacional. Este patrón se refleja también en la percepción ciudadana: según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), el 75.5% de las personas adultas en la entidad afirma haber visto consumo de alcohol en la vía pública, una práctica que se mantiene pese a la regulación estatal vigente.
La situación es especialmente alarmante entre niñas, niños y adolescentes. La Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE) reporta que la edad promedio de inicio en el consumo de alcohol es de 12 años, un año por debajo de la media nacional. En casos registrados por Alcohólicos Anónimos, el consumo puede iniciar incluso desde los 10 años, lo que incrementa el riesgo de dependencia en etapas posteriores de la vida.
En el ámbito escolar, el problema se refleja con claridad: el sistema de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud reporta que 15.5% de los estudiantes presenta un patrón de consumo problemático. Al desagregar por género, la afectación es mayor en hombres (18.3%) que en mujeres (12.9%), aunque especialistas advierten que las mujeres enfrentan más barreras para pedir ayuda y acceder a tratamiento.
A nivel general, el consumo reciente también es elevado. Un análisis federal sobre la demanda de atención por adicciones señala que 55% de los adultos tlaxcaltecas consumió alcohol en el último año, mientras que 20.6% de los adolescentes también reportó haber bebido en el mismo periodo.
La combinación de estos factores alto consumo per cápita, iniciación temprana, normalización del alcohol en las calles y prevalencia creciente en jóvenes coloca a Tlaxcala en un escenario de riesgo comunitario. Estudios del INEGI han documentado que el aumento del consumo visible en la vía pública correlaciona con mayores índices de violencia, como lesiones dolosas y robos con violencia.
Aunque existen normativas para regular la venta y el consumo, su cumplimiento es débil. Municipios con mayor incidencia reportan controles insuficientes, horarios flexibles de venta y falta de inspección, lo que facilita el acceso a bebidas alcohólicas incluso para menores de edad.
Frente a este panorama, especialistas advierten que Tlaxcala requiere políticas públicas sostenidas, intervención comunitaria y un enfoque que considere la vulnerabilidad creciente de jóvenes y mujeres. Sin esos elementos, el problema continuará expandiéndose y profundizando sus efectos en la seguridad, la salud y la vida cotidiana de la entidad.













