Fabiola Márquez
El coordinador de comunicación a Antonio Martínez Velázquez, descartó que en Tlaxcala se esté considerando una medida similar a la anunciada en la Ciudad de México para reducir o limitar la difusión de la llamada “nota roja”, al señalar que la libertad de prensa es un principio que no puede ser restringido y que la percepción de inseguridad no se combate censurando contenidos informativos.
Durante los diálogos circulares, se hizo referencia a la reciente declaración de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, quien habló sobre la necesidad de disminuir este tipo de contenidos por el impacto que tienen en la percepción de inseguridad. No obstante, en el caso de Tlaxcala, se dejó en claro que no existe ni se contempla una política de restricción informativa.
El coordinador recordó que, en ocasiones anteriores, la propia gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha señalado que quienes difunden este tipo de noticias “no quieren al estado”, sin embargo, se reconoció que la pluralidad de opiniones y enfoques en los medios es independiente del afecto o rechazo hacia una entidad.
Se subrayó que, desde la experiencia institucional, la mejor manera de reducir la nota roja no es prohibiéndola, sino mediante un trabajo efectivo en materia de seguridad, basado en coordinación entre instituciones, inteligencia operativa y primeros respondientes responsables y capacitados.
Asimismo, se enfatizó que la prensa es libre y que el gobierno no puede ni debe intervenir en los contenidos que se publican. La responsabilidad editorial incluida la ética en el manejo de imágenes sensibles, como fotografías de menores o de hechos violentos recae exclusivamente en los medios de comunicación y sus propios códigos deontológicos, así como en las audiencias, que deciden qué contenidos consumir.
Reconoció que existen estándares internacionales sobre la protección de identidades y la exposición de víctimas, se precisó que estos solo pueden ser recomendaciones, no imposiciones gubernamentales.
Finalmente, se reiteró que el verdadero antídoto contra la percepción de inseguridad no es la censura, sino hacer bien el trabajo desde todas las instituciones encargadas de la seguridad pública, garantizando resultados reales para la población.












