El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó con dureza al fallo de la Corte Suprema que declaró ilegales sus aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, acusando al máximo tribunal de estar “influido por intereses extranjeros” y calificando la decisión como “profundamente decepcionante”.
Trump aseguró durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca que ciertos magistrados no actuaron en favor de los intereses del país y expresó su descontento con el resultado judicial.
La sentencia, adoptada por una mayoría de 6 contra 3 magistrados, determinó que el mandatario excedió su autoridad al imponer gravámenes generalizados sobre importaciones sin contar con una autorización expresa del Congreso, lo que pone límites a una herramienta que había sido central en la política comercial del gobierno.
El presidente, que ha recurrido frecuentemente a los aranceles como arma en negociaciones internacionales, calificó la postura del tribunal como una afrenta al país y a su política económica.
Más allá de criticar a los jueces, Trump anunció que buscará alternativas legales para seguir aplicando impuestos a productos extranjeros y adelantó su intención de imponer un arancel global del 10 % sobre todas las importaciones mediante otras leyes, como la Ley de Comercio de 1974, lo cual podría reconfigurar el enfoque de su estrategia arancelaria.
Señaló que la decisión de la Corte no impedirá que su administración utilice “mecanismos muy contundentes” para proteger la economía estadounidense.
La polémica declaración del mandatario ha generado reacciones encontradas tanto en el ámbito político como en sectores económicos, donde analistas advierten que la acusación de injerencia extranjera es inusual y podría intensificar el debate sobre el equilibrio de poderes en Estados Unidos.
A la vez, la disputa plantea interrogantes sobre el futuro de la política comercial del país y las relaciones con sus principales socios comerciales.












