Tlaxcala se encuentra entre las entidades del país donde los animales de compañía tienen mayor presencia en los hogares. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del INEGI, el 73% de las viviendas tlaxcaltecas cuenta con al menos un animal de compañía, porcentaje que coloca al estado en los primeros lugares a nivel nacional.
El dato adquiere mayor dimensión al revisar la cantidad de animales el INEGI estima que en los hogares del estado viven 502 mil 459 perros, además de 263 mil 871 gatos y 138 mil 243 animales de otras especies en conjunto, representan alrededor de 904 mil 500 animales de compañía.
En otras palabras, 7 de cada 10 viviendas de Tlaxcala conviven con al menos una mascota una proporción superior al promedio nacional, que se ubicó en 66.4%. Hidalgo y Tlaxcala encabezan el indicador con 73% seguidos por Oaxaca con 72.9 y Puebla con 72.5%
Los perros son la especie con mayor presencia del total estimado de animales de compañía en la entidad, 55.5% corresponde a caninos, mientras que los gatos representan 29.2% y otras especies 15.2%.
Pero detrás de las cifras también aparece un reto para las autoridades más mascotas en los hogares significa una mayor necesidad de servicios de salud animal, vacunación, esterilización, identificación y tenencia responsable.
El dato cobra relevancia en Tlaxcala debido a que la entidad también enfrenta problemas relacionados con el abandono y la protección de animales incluso recientemente organizaciones ciudadanas han señalado que la Coordinación de Bienestar Animal no cuenta con una estimación poblacional propia de animales de compañía, situación que dificulta dimensionar con precisión las necesidades del estado.
Además, durante 2026 Tlaxcala ha registrado casos de gusano barrenador en animales, incluidos perros, lo que ha colocado a la población canina dentro de la atención sanitaria y de bienestar animal.
Así, el dato de los más de 500 mil perros no solo refleja la fuerte presencia de mascotas en las familias tlaxcaltecas también plantea el desafío de fortalecer las políticas públicas para que esa convivencia vaya acompañada de atención veterinaria, prevención de enfermedades, esterilización y responsabilidad de los propietarios.












