Fabiola Márquez
El secretario de Educación Pública del estado de Tlaxcala, Homero Meneses Hernández, dio a conocer avances en la construcción de un protocolo de actuación ante riesgos en entornos escolares, el cual se encuentra actualmente en fase de diseño y ajuste, sin que aún exista una implementación generalizada en los planteles educativos.
Lo anterior se deriva de los acuerdos abordados durante la reunión del gabinete de seguridad del pasado 22 de abril, en la que a nivel federal la Secretaría de Educación Pública presentó un protocolo mínimo de actuación conformado por seis ejes: reportar, evaluar, alertar, identificar, intervenir y promover.
En el caso específico de Tlaxcala, las autoridades educativas trabajan en una adaptación local que contempla un esquema de tres niveles de riesgo, con el objetivo de responder de manera más precisa a las condiciones del estado.
El funcionario subrayó que se trata de una estrategia preventiva en construcción, enfocada en la detección oportuna de posibles amenazas y en el fortalecimiento de la coordinación entre instituciones. En este sentido, destacó que ya se ha socializado un primer esquema de intervención con directivos de nivel secundaria y media superior, con la finalidad de mejorar los canales de comunicación ante situaciones de riesgo.
Asimismo, puntualizó que este esfuerzo se desarrolla de manera coordinada entre el Gobierno del Estado de Tlaxcala y la Secretaría de Educación Pública estatal, a fin de consolidar una estrategia integral que permita atender de forma oportuna cualquier situación que ponga en riesgo a la comunidad escolar.
Meneses Hernández enfatizó que uno de los objetivos centrales es evitar generar pánico entre la comunidad educativa, privilegiando en todo momento una actuación responsable que garantice la protección de estudiantes, docentes y personal educativo.
Un punto relevante dentro de este contexto es que actualmente la Fiscalía General de Justicia del Estado mantiene abiertas cuatro carpetas de investigación relacionadas con amenazas en entornos escolares. Estas indagatorias se han iniciado de oficio e incluyen análisis técnicos especializados, como estudios grafológicos, para identificar a los posibles responsables.
Asimismo, se precisó que, aunque el enfoque principal de la estrategia es preventivo, este tipo de conductas sí constituyen un delito, incluso cuando involucran a menores de edad, quienes en su caso deberán enfrentar los procedimientos correspondientes bajo el debido proceso.
Finalmente, el secretario reiteró que el protocolo debe entenderse como un proceso en construcción, con acciones preventivas ya en marcha y con una atención institucional activa a través de las investigaciones en curso, evitando interpretaciones que sugieran una implementación total o inmediata en todas las escuelas del estado.













