Fabiola Márquez
El río Zahuapan volvió a quedar bajo los reflectores luego de que influencers y ciudadanos utilizaran distintas redes sociales para denunciar el cambio de coloración del agua y cuestionar las condiciones en las que se encuentra uno de los principales afluentes de Tlaxcala.
Las publicaciones comenzaron a generar eco entre usuarios de redes sociales, quienes exigieron a las autoridades ambientales revisar qué estaba ocurriendo y determinar si detrás de la alteración del agua existían descargas contaminantes.
La presión en plataformas digitales terminó por colocar el tema en la agenda pública. Ante la creciente atención, el Gobierno de Tlaxcala ordenó realizar investigaciones para conocer el origen de la afectación y verificar la posible presencia de descargas clandestinas.
La PROPAET asumió la revisión del caso, con el objetivo de identificar las causas del cambio en el agua y, en su caso, determinar si existe alguna responsabilidad por actividades que pudieran estar afectando al río.
Una de las principales preocupaciones señaladas por ambientalistas es que este tipo de coloraciones pueden estar relacionadas con descargas provenientes de industrias textiles, particularmente de procesos utilizados para teñir telas, cobijas y otros productos. Cuando estos residuos llegan sin el tratamiento adecuado a los cuerpos de agua, pueden representar una importante fuente de contaminación.
El problema no se limita al aspecto visual. La contaminación del río puede afectar la calidad del agua, los ecosistemas y la fauna que depende de estos cuerpos de agua, además de generar riesgos ambientales que terminan impactando a las comunidades cercanas.
Los defensores del medio ambiente advierten que el Zahuapan enfrenta una problemática que va mucho más allá de un cambio de coloración. Señalan que existen otros puntos con posibles descargas y afectaciones que requieren vigilancia y seguimiento constante.
El reclamo, por ello, no se limita a conocer qué provocó el incidente reciente. También exige que la autoridad ambiental mantenga inspecciones permanentes y atienda las denuncias ciudadanas antes de que estas tengan que convertirse en tendencia en redes sociales.
Mientras la investigación avanza, el caso del Zahuapan vuelve a poner bajo presión a las autoridades ambientales: la ciudadanía quiere saber quién contamina, qué sustancias llegan al río y qué acciones se tomarán para proteger el agua, la fauna y a las comunidades que enfrentan las consecuencias de esta problemática.










